La mala praxis del periodismo español

Durante esta semana he recopilado en mis (escasos) ratos libres algunos datos para hacer la segunda entrada de la serie ‘Química de trincheras’, pero mi indignación me impide escribir una entrada científica al uso. Hoy vamos a hablar del periodismo, ese viejo amigo que en algunos casos parece haberse marchado de España con pocas intenciones de volver.

Periodismo ‘científico’

Basta que vayamos a la web de cualquier periódico y nos encontraremos una serie de artículos que pueden resultar muy interesantes para la mayoría de los lectores, pero que desquiciarían a cualquier científico o persona con algunos conocimientos de ciencia.

Por ejemplo tenemos un artículo en ABC que dice que la cerveza es la mejor bebida que podríamos consumir en una guerra nuclear, cosa interesante ya que el recubrimiento de aluminio detendría las partículas alfa y beta radiactivas, de forma que solo los rayos gamma podrían afectar al interior de la bebida. Y podría resultar muy interesante decirle al autor que un amplio porcentaje de los alimentos que consumimos son tratados con rayos gamma para eliminar los patógenos.

Aunque por supuesto, si queremos hablar de mal periodismo científico, podemos remontarnos al día 4 de julio, ese día en el que algunos madrugamos para ver el streaming del CERN en el que se anunciaba el “descubrimiento” del famoso Bosón de Higgs. Porque esa misma noche, Francisco Marhuenda, director de La Razón, publicaba en Twitter la portada del día siguiente:

Otro ejemplo de mala praxis periodística ocurre con este artículo de El País en el que se menciona que roedores que consumían transgénicos sufrían más tumores. Me encantaría ponerme a desmentir esta ‘acusación’, pero ya hace un par de semanas que se me adelantó J. M. Mullet, de Naukas.com y autor de LosProductosNaturales.com.

Aunque en ocasiones ocurre algo distinto: podemos encontrar un buen artículo publicado. Publicado, sí, que no escrito. Esto es lo que le ha pasado recientemente a Luis Alfonso Gámez, escritor en Magonia, al cual le han plagiado, literalmente, un artículo sobre el premio que ofrece el Círculo Escéptico a quien demuestre tener poderes paranormales. Lo podemos comprobar fácilmente en el artículo original.

Desde mi punto de vista personal no entiendo como, con los excelentes divulgadores que hay en España, los periódicos dejan pasar estas noticias. Eso sin contar con la bastante deficiente calidad de las noticias en general, cosa que de momento dejaré pasar.

El caso 29S

Pero si algo ha despertado mi ira contra el terrible periodismo de este país, es el suceso que ayer ocurría, el famoso #29S, y que continuaba la serie de manifestaciones que había comenzado cuatro días antes, siendo la tercera en ese periodo. Resulta que Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno (y ex-candidata a vicepresidenta de la Comunidad de Madrid) cifró el número de asistentes a la multitudinaria manifestación en 4.500 personas. Por otro lado, la BBC, cadena pública de Gran Bretaña y probablemente una de las más prestigiosas del mundo, hablaba de 60.000 manifestantes. Es decir, la BBC daba unas cifras algo más de 13 veces por encima.

Ya se me han adelantado a la hora de hacer los cálculos de las personas que caben en la plaza, sin embargo me voy a tomar la molestia yo de hacer otros nuevos, con la intención de estimar la ineptitud periodística.

Antes de nada, veamos la fotografía panorámica de la plaza de Cánovas del Castillo a última hora de la tarde:

Tomemos los cálculos de área del artículo citado y el número de personas que decía la Delegación del Gobierno, y hagamos una sencilla división. 13.500 m2 / 4500 personas = 3 m2/persona. Es decir, que o bien la plaza esta medio vacía, o está llena de clones muy mejorados genéticamente de los últimos ganadores del Mr. Olympia.

Si calculamos el error relativo, obtenemos un -92,5%. Recuerdo a mis lectores que el error relativo es un valor que nunca llega al 100%, por tanto es una cantidad muy, muy elevada.

Conclusión

El periodismo en España se ha convertido en ese famoso trabajo de clase en el que copiábamos de la enciclopedia y cambiábamos algunas palabras y frases para que no fuese tan obvio.

La principal labor del cuarto poder es hacernos llegar las noticias, hacernos comprender los más recientes avances en la actualidad. Pero gran parte del periodismo español se ha vuelto una sombra de lo que fue y se limita a dar un dato y a revelar las fuentes más cercanas.

Comprendo que no es lógico enviar un periodista a Estados Unidos o a Australia para cubrir una noticia de un estudio o un descubrimiento, pero en muchos casos basta consultar a un profesional de la ciencia o, incluso, consultar los cientos de blogs divulgativos en español que cubren estos temas.

Por mi parte, soy lector de The Guardian, el cual os recomiendo si tenéis un buen nivel de inglés (y en otro caso, es una excelente oportunidad de mejorarlo). En español, las noticias de ciencia las  sigo a través de LaInformacion.com, y para las noticias de actualidad soy un adicto a Twitter, a través del cual me entero de todas las novedades. Pero si tuviera que citar un periódico, hablaría del reciente ElDiario.es, dirigido por Ignacio Escolar, ex-director de Público.

Hasta aquí mi crítica del periodismo español. La semana que viene toca el artículo sobre guerra química prometido =P.