El misterioso caso de la olla a presión


Ha llegado el momento. Hoy inauguro el blog con mi primer artículo científico. Se podría decir que estoy nervioso…

Resulta que ayer, en la bella y soleada villa de Gijón, ocurrió una terrible catástrofe. Una mujer, embarazada de cinco meses, falleció debido a una olla a presión. Sin duda, este extraño suceso puso a trabajar mi mente, siempre ansiosa de retos científicos, para establecer las causas de esa curiosa explosión. Y, ya que esa mujer era profesora, me gustaría aprovechar para hacer un pequeño homenaje, explicandolo todo de una forma sencilla e inteligible para cualquiera.

Mi cerebro comenzó a trabajar…

Olla a presión

Tengamos en cuenta primero lo que es una olla a presión. El funcionamiento de esta olla pretende aumentar la presión del interior de modo que la temperatura de ebullición del agua aumente, provocando así que los alimentos se cocinen más rápido. Si consultamos la más célebre de las enciclopedias (estoy hablando, por supuesto, de Wikipedia), veremos que normalmente esa temperatura suele rondar los 130º.

Después de esto, se me ocurrió pensar en la ley de Boyle-Mariotte, que establece una relación indirectamente proporcional entre la presión y el volumen. Siguiendo esto, al explotar la olla e igualarse la presión del interior de la olla con la presión normal (apróximadamente 1 atm), el vapor de agua dentro de la olla se expandería tantas veces como fuera la presión dentro de la olla.

De nuevo la curiosidad me golpeo con su martillo. ¿Cuánta podría ser esa presión? Así que comencé con la importantísima herramienta científica que es la estimación. Mi intención era aplicar una poderosa herramienta, la Ecuación General de los Gases Ideales, que nos desvelaría cual era la presión interna de la olla.

Consultando una página web en Internet, escogí una olla a presión al azar de 6 litros. Vamos a imaginar que estuviera cocinando un cocido de garbanzos. Consultando varias recetas en Internet, estimo unos 200 gramos de garbanzos, y por tanto, 0,4L de agua. Esto son unos 23 moles de agua. Como todo el agua se transforma en vapor, estimaremos la temperatura de la olla a presión en 135º, unos 408K. Ya tenemos todo lo necesario para aplicar la Ecuación General de los Gases Ideales…

…y obtenemos la friolera de 138 atmósferas. Lo cual, según la ley de Boyle-Mariotte, equivale que esos 0,4L de vapor de agua se expandirían hasta formar unos 55,8L. Imaginaros la energía de la explosión.

Ahora bien, antes de que vendáis vuestras ollas a presión, me gustaría recordaros que esto únicamente ocurrió por un fallo en la válvula de seguridad. En este caso, el agua nunca llega a hervir, por lo que nada de lo anterior pasaría.

Quisiera aprovechar para, de nuevo, lamentar el terrible accidente que le ha ocurrido a esta pobre mujer.

Y, sin más, me despido…

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2 pensamientos en “El misterioso caso de la olla a presión

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